El ruido del Televisor
Estoy desnudo sobre la cama y el televisor está emitiendo un programa del corazón. A pesar de que es de noche hace un calor abominable. Intento moverme pero el esfuerzo me hace transpirar otra gota de sudor por mi frente como un gusano translúcido de sal. Afuera, alguien golpea la puerta del piso. Deseo levantarme, o por lo menos intentar apagar el maldito televisor. Pero sé que es imposible, porque aquí llega de nuevo. El mismo hombre de siempre se acerca hasta mi cama y revisa las correas de mis pies y mis manos. Las ajusta de nuevo. Con señas trato de rogarle que apague el televisor. Pero él sólo me ve de reojo, mientras toma el control del televisor y aumenta el volumen al máximo antes de salir del cuarto para abrir la puerta.
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